
Reproduim la següent entrevista, pel seu interés. Perqué hi ha paraules que expresen amb molta claretat veritats, que de vegades, ens costa molt assumir.
"Pilar Lopez Diaz es maestra, licenciada y doctora en Ciencias de la Información y experta en violencia machista, género, comunicación y políticas de igualdad Se define feminista porque eso significa «defender que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres», sin otros aditivos. Mantiene que si el sistema escolar educara en igualdad a hombres y mujeres, si los medios de comunicación respetasen a las mujeres y lo femenino igual que al hombre, a medio plazo se acabaría la violencia de género.
P-¿No es una visión un poco optimista?- No. Si el problema del machismo, de los hombres que ejercen violencia sobre las mujeres, no es biológico, sino cultural, de educación, a medio plazo, es decir, en 20, 30, 40 años, se resolverá. Si desde la enseñanza infantil se educase en la igualdad, creo que los hombres reaccionarían de forma muy distinta. Los maltratadores, los que quieren dominar, los machistas lo son porque han sido educados así, la sociedad les ha permitido ser violentos y tradicionalmente la masculinidad tenía que resolver los problemas de la familia.
P-Destaca la importancia del reproche social hacia el maltratador, la necesidad de aislarle, del escarnio público; y subraya el papel de jueces y medios de comunicación para influir en la sociedad en ese sentido pero hay ciudadanos que consideran esa postura demasiado radical.
Claro, es lógico, entiendo perfectamente a la sociedad, a hombres, y mujeres también, ¿eh?, muchas, incluso maltratadas, piensan así, sienten lástima por sus maltratadores. Significa que la sociedad es muy indulgente con las actuaciones masculinas, los hombres que hacen daño están haciendo algo realmente reprochable, pero ocurre que la sociedad es patriarcal y disculpa. Y esa es la tendencia: Se dice "este hombre, si ha matado a su mujer y sus dos hijos, está enfermo".
P-Definitivamente los que ejercen violencia de género, ¿no son enfermos?- No. Y sabemos perfectamente que no están enfermos: La única enfermedad que tienen es esa masculinidad agresiva y controladora, que se creen superiores al resto de mujeres, a todas, da igual de qué categoría social, de qué profesión, el lugar que ocupe en la escala jerárquica...
P- ¿Por qué necesita la sociedad ser tan indulgente con el maltratador, entonces?- No es que lo necesite, es que se le ha enseñado. Los hombres han tenido el poder y en este momento las mujeres empezamos a hablar, tenemos ministras, empresarias, etc., empieza a oírsenos y eso es lo que chirría. No es radical el rechazo al maltratador, pero nadie, hombre o mujer, duda en absoluto en recriminar el terrorismo de ETA. ¿Por qué se es tan condescendiente con los maltratadores?, porque hasta ahora quienes han elaborado y utilizado las leyes, han tenido la palabra pública eran hombres; toda la sociedad era masculina. Las mujeres, desde Pericles, no pertenecemos al ágora, estábamos en casa, pariendo. La sociedad es machista, por lo que no quiere enfrentarse a los hombres maltratadores, que son más de los que aparecen, de los que matan y pegan a las mujeres. Todas conocemos un compañero más mediocre que por el hecho de ser hombre se cree superior y nos mira por encima del hombro. La masculinidad está más valorada que la femineidad.
P- Quien la escuche verá en usted una feminista y radical y, por tanto, no objetiva.- Claro, toda la vida ha sido así. Cuando Carlos Marx en 1848 escribe "El Manifiesto Comunista" y empieza a hablar del reparto de las plusvalías, y los sindicatos comienzan a movilizarse por los derechos de los trabajadores, ¿qué se decía de ellos?: "Son unos comunistas que quieren acabar con la sociedad". Pero se han conseguido mejoras salariales y laborales, unas pensiones dignas... esa lucha hay que trasladarla al problema de la desigualdad entre hombres y mujeres. Lógicamente los más machistas, los que son mediocres, dirán "esa es una feminista radical a la que no hay que hacer caso".
P- También hay muchas mujeres que lo piensan.- Lógicamente, porque la política del consenso, para poder vivir en una sociedad patriarcal como la nuestra, exige que las mujeres que quieran sobrevivir tengan que bailarle el agua al patriarcado, a las ideas masculinas. Si tú no haces eso, eres absolutamente radical. Pero hay que sentirse muy orgullosas porque cuando no nos comportamos así, no nos sometemos a los dictámenes de lo que debe ser una mujer según esta sociedad, estamos logrando que otras sigan el ejemplo y la igualdad llegue antes. Ser feminista lo único que significa es defender que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.